ERES LO QUE HACES NO LO QUE DICES QUE HARAS


Desde siempre ha sido mucho más sencillo crearse uno mismo expectativas que cumplirlas, por lo que solemos estar más acostumbrados a probabilidades que se quedan en el aire que a certezas. Al final lo que ocurre es que sueles olvidar que eres aquello que haces y no aquello que dices que harás: eres lo que tus actos dicen de ti y las intenciones son el decorado.


A medida que actúas estás dejando a tu alrededor una especie de rastro que puede llegar a los demás o repercutir en tu futuro más próximo: una reacción o una actitud ante una situación es capaz de marcar la diferencia. En otras palabras, el buen corazón que tienes necesita estar en sintonía con tus movimientos y tus pensamientos: lo que dices transmite, pero aquello que haces llega y se siente.


Nos encantan las expectativas y, en cierta medida, nos resultan inspiradoras para conseguir lo que anhelamos: se construyen como impulsos y se llenan de nuestros sueños de seguir creciendo o de hacer felices a los demás. De esta manera las expectativas se convierten en el punto de origen de la autenticidad porque nacen de lo más hondo de cada uno, pero también de la fragilidad y la frustración.


Sin darnos cuenta, muchos de los pensamientos diarios que tenemos son expectativas e ilusiones que se nutren de las promesas de los demás o de las propias esperanzas personales puestas en ellos: “Me prometió que saldríamos a celebrar y ahora no puede”, “Iniciare con una rutina de ejercicios”, “Voy a leer 20 minutos a diario”, etc. Estos podrían ser ejemplos cotidianos de lo que venimos comentando.


En los casos en los que las promesas de un lado y las expectativas del otro no se acompañan del esfuerzo por hacerlas realidad son inútiles, pues solo generan decepción, tristeza o irritación: los propósitos no son verdades absolutas y el error está en tomarlos como si lo fueran. En este sentido, solo se puede agarrar un hecho sin temor a que se rompa cuando ha sido plenamente ejecutado.


Eres aquello que haces: tus actos te definen



Mónika Álvarez

Coach Personal y Empresarial